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12.5.09
27.4.09
Caída libre
*



Desde que hace unos días se publicaran los datos de la Encuesta de Población Activa, en los que se confirman los peores augurios (se han sobrepasado los 4.000.000 millones de parados y 1.000.000 de familias tienen todos sus miembros en paro), ya no caben medias tintas ni disimule. La economía en este país está en caída libre y no se prevé de momento la dotación de un paracaidas que pueda frenar el despanzurre al que nos vemos abocados.
El esfuerzo realizado por el gobierno para contener el desempleo se ha rebelado completamente ineficaz. Es cierto que estamos ante una crisis mundial. Pero también es cierto que en otros países europeos la crisis no se ha manifestado con esta destrucción de empleo tan galopante. En Alemania y Polonia, con una recesión importante la tasa de desempleo es del 7,4%, en Holanda del 2,7% de la población activa. En este país superamos el 17%, y en Andalucía el 26 %, la Comunidad Autónoma que mayor aumento de desempleados ha tenido en el último año.
Esta diferencia tan abismal, que ha supuesto que la mitad del desempleo de la Unión Europea en el último año la genere España, puede deberse a la crisis del ladrillo (construcción, inmobiliario y afines), al incremento de la población por la inmigración pero principalmente a la excesiva "segmentación" del mercado laboral español , eufemismo de la UE para referirse a la elevada proporción de "trabajadores temporales involuntarios" (ver enlace al artículo del País).

A estas alturas parece evidente la necesidad de que el gobierno tome medidas estructurales en la economia, no meros parcheos que sólo hacen que alargar la agonía de un sistema que se muestra completamente inválido para dar respuesta a las necesidades de una sociedad moderna y de progreso.
Las medidas adoptadas para intentar salir de esta crisis no han puesto en tela de juicio el fondo de la cuestión: un sistema basado en el beneficio de una élite económica en detrimento de los trabajadores. A pesar de lo que reclame la derecha en este país es muy fácil y barato despedir, incluso siendo el despido improcedente (lo que no está permitido en otros países).
Es necesario que el gobierno intervenga con el objetivo de fomentar una economía productiva que genere un empleo de calidad a base de inversión en educación, formación, investigación y el desarrollo de los servicios sociales. Al tiempo hay que incrementar las medidas de protección social. En otros paises se han desarrollado medidas de protección del empleo como la reducción de las jornadas de trabajo y reducciones temporales en la producción, lo que ha ayudado a proteger el empleo existente. Este es el caso alemán. Parece que en este país estamos plegados de forma en exceso severa a los deseos del capital.
El gobierno debe tomar decisiones que no pueden esperar: el control escrupuloso de las EREs, la fijación de precios mínimos y máximos en los productos agrícolas y ganaderos, la creación de una banca pública basada en la economía real y no especulativa, meter mano al fraude fiscal y a la progresividad del sistema, el apoyo a las PYMES y a los autónomos..., medidas, en definitiva, estructurales que poco tienen que ver con las tomadas por el gobierno. Pero claro, para ello hay que tener criterio y menos miedo a perder el beneplácito de los poderes fácticos.
PARA SABER MÁS:
IU califica de “nefastos y muy preocupantes” los datos de la EPA y exige al gobierno que “impulse la creación de empleo con mayor coordinación y decisión que hasta ahora”:
Un artículo muy recomendable de El País:
Paraisos fiscales: http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article5555
*7.4.09
CONTINÚA LA SUBIDA ALARMANTE DEL PARO EN BAENA
Los datos correspondientes al mes de marzo son escandalosos. Vuelve a aumentar el paro en un 18 % respecto al mes anterior. Y desde el inicio del año el paro ha aumentado más del 41 %.
Ante estas cifras es obvio que las medidas tomadas por el gobierno ZP son a todas luces ineficaces. La destrucción de empleo sigue agravándose y el gobierno del PSOE no está acertando con las iniciativas tomadas.
Ante estas cifras es obvio que las medidas tomadas por el gobierno ZP son a todas luces ineficaces. La destrucción de empleo sigue agravándose y el gobierno del PSOE no está acertando con las iniciativas tomadas.
El propio Rodríguez Zapatero reconoció en su reciente intervención en el Congreso de la UGT que de lo 8.000 millones comprometidos con los Ayuntamientos apenas llega al 12 por ciento las cantidades realmente aplicadas hasta el momento. Además, como puede comprobarse fácilmente, una gran parte de las obras comenzadas y atribuidas a este Fondo eran obras planificadas y presupuestadas anteriormente o competencia de otras administraciones.
Los fondos estatales y autonómicos no están sirviendo para crear los puestos de trabajo necesarios.
Los fondos estatales y autonómicos no están sirviendo para crear los puestos de trabajo necesarios.
En Baena con una inversión entre ambos fondos de casi 4.300.000 € se prevé que 179 trabajadores estarán empleados una media de 2,53 meses. Si hacemos la consideración de 1 empleo/1año se crean con ambos fondos 37,75 empleos. Algo simbólico para Baena si observamos las cifras de desempleo.
Estos planes gestionados con precipitación y sin la necesaria reflexión sobre las verdaderas causas de la crisis y sus posibles salidas, han supuesto un gasto enorme para generar un empleo escaso, pasajero y de baja calidad en un sector agonizante (el de la construcción).
Estos recursos hubieran permitido, por ejemplo, la inversión pública en sectores estratégicos como la distribución alimentaria, las energías renovables, el equipamiento tecnológico, o el desarrollo de la Ley de Dependencia.
Estos planes gestionados con precipitación y sin la necesaria reflexión sobre las verdaderas causas de la crisis y sus posibles salidas, han supuesto un gasto enorme para generar un empleo escaso, pasajero y de baja calidad en un sector agonizante (el de la construcción).
Estos recursos hubieran permitido, por ejemplo, la inversión pública en sectores estratégicos como la distribución alimentaria, las energías renovables, el equipamiento tecnológico, o el desarrollo de la Ley de Dependencia.
Todo ello hubiera generado un empleo cualificado, duradero y de calidad que hubiera permitido al Estado influir en los precios en favor de productores y consumidores, poniendo coto a los abusos de las grandes corporaciones.
Para mayor desgracia a la inoperancia de la política que desarrolla el PSOE frente a la crisis se unen unas medidas fiscales que solo favorecen a los muy ricos (como la eliminación del impuesto sobre grandes patrimonios), el problema del fraude fiscal, del que el mismo Estado es responsable con su tolerancia hacia los paraísos fiscales y demás chiringuitos financieros empleados para blanquear esos dineros robados al bolsillo de todos.
Izquierda Unida propone un Plan Alternativo de apoyo a la economía real, especialmente dirigido a las pequeñas y medianas empresas, que con un coste muy inferior a las ayudas que se están dando a los bancos permitiría detener la destrucción de puestos de trabajo y crear 1,9 millones de puestos de trabajo en los próximos tres años.
3.4.09
Pérdida de confianza
*
Sobre la respuesta del gobierno socialista ante la crisisHabría que ser muy indulgente para encontrar, entre las tomadas por el gobierno de Rodríguez Zapatero en los últimos 18 meses, una sola decisión mínimamente sensata en materia económica, social y laboral.
La reacción del gobierno español ante la crisis no es más que una interminable cadena de despropósitos erráticos y contradictorios, basados casi siempre en premisas erróneas y conducentes casi siempre a resultados nefastos.
La cronología del desbarajuste arranca, aún antes de las elecciones de 2008, con la ayuda de 210 euros al alquiler juvenil, la devolución de los 400 euros del IRPF y el cheque-bebé de 2.500 euros, tres medidas absolutamente ineficaces desde el punto de vista social, porque benefician por igual a quien necesita mucho más para escapar de la exclusión social, y a quien ya tiene más que de sobra para no verse amenazado por ella. De hecho la ayuda al alquiler y devolución de IRPF resultan escandalosamente cómplices de los procesos de exclusión, porque dejan al margen, respectivamente, a quienes no tienen un puesto de trabajo o están por debajo del mínimo de ingresos para hacer la declaración de la renta, o sea, exactamente a quienes más precisan de la solidaridad colectiva.
Y una vez reconocida explícitamente la crisis, tras una larga temporada de terca y absurda negación de la realidad que socavó buena parte de su prestigio político, las medidas del gobierno de Zapatero han sido reiteradamente desmañadas y cortoplacistas. Primero, una fabulosa inyección de liquidez en el gran culpable de esta crisis, el sistema bancario, para facilitar el crédito, cuando en una sociedad sobreendeudada no hace ninguna falta ahondar el pozo sin fondo del crédito, sino reducir drásticamente el endeudamiento. Y ello, gastándose un dinero que hubiera sido más que suficiente para levantar una potente banca pública capaz de prestar auxilio financiero a los sectores más vulnerables de la población y a la pequeña y mediana empresa.
Después, un plan de inversión local gestionado deprisa y corriendo, que compromete un enorme gasto en generar empleo efímero y de baja calidad en un sector agonizante que, por cierto, también es muy culpable del actual desorden económico, y que absorbe los recursos que hubieran permitido, por ejemplo, la creación de grandes y rentables consorcios públicos en sectores estratégicos como la distribución alimentaria, las energías renovables, el equipamiento tecnológico o la investigación biomédica, que hubieran generado un empleo cualificado, duradero y de calidad y hubieran permitido al Estado influir en los precios en favor de productores y consumidores, poniendo coto a los abusos de las grandes corporaciones. Y todo este despilfarro monumental, sobre la base de unas arcas públicas desangradas por medidas fiscales favorables sólo a los muy ricos, como la eliminación del impuesto sobre grandes patrimonios, y por el insaciable agujero negro del fraude tributario, del que el mismo Estado se hace cómplice con su infinita tolerancia hacia los paraísos fiscales y demás chiringuitos financieros empleados para blanquear esos dineros robados al bolsillo de todos.
La cronología del desbarajuste arranca, aún antes de las elecciones de 2008, con la ayuda de 210 euros al alquiler juvenil, la devolución de los 400 euros del IRPF y el cheque-bebé de 2.500 euros, tres medidas absolutamente ineficaces desde el punto de vista social, porque benefician por igual a quien necesita mucho más para escapar de la exclusión social, y a quien ya tiene más que de sobra para no verse amenazado por ella. De hecho la ayuda al alquiler y devolución de IRPF resultan escandalosamente cómplices de los procesos de exclusión, porque dejan al margen, respectivamente, a quienes no tienen un puesto de trabajo o están por debajo del mínimo de ingresos para hacer la declaración de la renta, o sea, exactamente a quienes más precisan de la solidaridad colectiva.
Y una vez reconocida explícitamente la crisis, tras una larga temporada de terca y absurda negación de la realidad que socavó buena parte de su prestigio político, las medidas del gobierno de Zapatero han sido reiteradamente desmañadas y cortoplacistas. Primero, una fabulosa inyección de liquidez en el gran culpable de esta crisis, el sistema bancario, para facilitar el crédito, cuando en una sociedad sobreendeudada no hace ninguna falta ahondar el pozo sin fondo del crédito, sino reducir drásticamente el endeudamiento. Y ello, gastándose un dinero que hubiera sido más que suficiente para levantar una potente banca pública capaz de prestar auxilio financiero a los sectores más vulnerables de la población y a la pequeña y mediana empresa.
Después, un plan de inversión local gestionado deprisa y corriendo, que compromete un enorme gasto en generar empleo efímero y de baja calidad en un sector agonizante que, por cierto, también es muy culpable del actual desorden económico, y que absorbe los recursos que hubieran permitido, por ejemplo, la creación de grandes y rentables consorcios públicos en sectores estratégicos como la distribución alimentaria, las energías renovables, el equipamiento tecnológico o la investigación biomédica, que hubieran generado un empleo cualificado, duradero y de calidad y hubieran permitido al Estado influir en los precios en favor de productores y consumidores, poniendo coto a los abusos de las grandes corporaciones. Y todo este despilfarro monumental, sobre la base de unas arcas públicas desangradas por medidas fiscales favorables sólo a los muy ricos, como la eliminación del impuesto sobre grandes patrimonios, y por el insaciable agujero negro del fraude tributario, del que el mismo Estado se hace cómplice con su infinita tolerancia hacia los paraísos fiscales y demás chiringuitos financieros empleados para blanquear esos dineros robados al bolsillo de todos.
La sumisión del ejecutivo de Zapatero al dictado neoliberal se extiende al resto de las líneas de su acción de gobierno. Por ejemplo, promoviendo incondicionalmente el Plan Bolonia, que pondrá a la universidad pública española y europea al pie de los caballos de las mismas corporaciones y mercados que con sus negligentes chanchullos han provocado esta monumental debacle económica. O negándose a derogar la vigente Ley de Sanidad, que ampara la privatización del sistema público de salud que promueve el PP en la Comunidad de Madrid, y que el PSOE, pudiendo impedir, se limita a criticar. O permitiendo que la Ley de Dependencia se convierta en poco más que papel mojado por carencias presupuestarias, laberintos administrativos y nula voluntad política. O comulgando disciplinadamente con la construcción de la Europa constitucionalmente neoliberal del Tratado de Lisboa y bárbaramente insolidaria de la Directiva de Retorno de inmigrantes. O dando marcha atrás en todas las conquistas medioambientales de su primera legislatura, prolongando el tiempo de explotación de las centrales nucleares y otorgando nuevas licencias de prospección de minería de uranio, alentando industrias petroquímicas altamente contaminantes como la refinería de Tierra de Barros, o reduciendo las exigencias de impacto ambiental de la edificación...
Miremos hacia donde miremos en la acción de este gobierno, hace año y medio que sólo vemos errores, concesiones y renuncias. Y, busquemos donde busquemos, en ninguna parte encontramos nada que alimente la menor expectativa de cambio. Ni siquiera en el que siempre fue su mejor flanco, la reforma jurídica y la extensión de derechos de ciudadanía, Zapatero no es ya más que una grisácea sombra de lo que fue, como demuestran la pusilánime defensa de una pusilánime reforma de la ley del aborto, o un pálido laicismo que no alcanza para cortarle el grifo de dinero público a la camarilla episcopal y rescindir el degradante Concordato con la vaticana corte de los milagros. Desde marzo de 2008, la hipótesis del giro progresista ha ido haciéndose más y más improbable, y hoy no cabe sino considerarla definitivamente fuera de la agenda gubernamental.
Rodríguez Zapatero fue una excelente herramienta en la lucha local y global contra el epidemia neoconservadora cuando derrotó al PP en las urnas y nos sacó de la pesadilla del aznarismo, del genocidio de Iraq y de la mafia de las Azores. Entre 2004 y 2007, Zapatero tomó decisiones admirables que mejoraron significativamente este país en el fondo y en las formas, en materias clave como los derechos civiles, la política exterior, la memoria histórica, la reordenación territorial del Estado...
Por desgracia, la crisis económica, que Zapatero ha decidido afrontar enrocado en el centro-derecha del tablero, encadenado a los dogmas del neoliberalismo y sumiso a los dictados del gran dinero, ha dejado atrás aquellos tiempos de ponderado atrevimiento y razonables esperanzas. Grave y tristísimo retroceso, desde una inteligente y fructífera moderación hacia un árido moderantismo sin contraprestaciones, sin rastro de atrevimiento ni de esperanza, que inevitablemente rompe el pacto de confianza que amplios sectores de la izquierda política y social española sellaron hace cinco años con Zapatero y su proyecto de socialdemocracia renovada y reformadora. De un modo altamente simbólico, la represión policial del movimiento anti-Bolonia en 2009 parece cerrar el ciclo político que se abrió con la presencia de Zapatero en las marchas anti-LOU de 2001, después de quince años de completo divorcio entre el PSOE y la izquierda social.
Las consecuencias electorales de esta pérdida de confianza ya se han vislumbrado en las pasadas autonómicas gallegas, y probablemente reaparecerán como fuerte castigo en las elecciones europeas de junio. La previsible sangría de votos en el flanco izquierdo del electorado socialista -esa "izquierda volátil" que oscila según diferentes estimaciones entre 1 y 2 millones de votos, y cuyo respaldo ha sido decisivo en todas las victorias socialistas desde las municipales de 2003- podría arrastrar un inesperado viento favorable a las velas de aquellas otras fuerzas progresistas situadas a la izquierda del PSOE, como Izquierda Unida, Izquierda Anticapitalista, Los Verdes o el PCPE, que aún muy lastradas en su eficacia y sus expectativas por su endémica atomización, sus absurdas querellas intestinas y su escasa proyección social, mantienen al menos, en este panorama de desbocada crisis sistémica en la que, una vez más, todo lo sólido se desvanece en el aire, posiciones dignas de la confianza de las multitudes productivas, la ciudadanía progresista y la sociedad civil organizada.
Jónatham F. Moriche
Rebelión
http://jfmoriche.blogspot.com/
Miremos hacia donde miremos en la acción de este gobierno, hace año y medio que sólo vemos errores, concesiones y renuncias. Y, busquemos donde busquemos, en ninguna parte encontramos nada que alimente la menor expectativa de cambio. Ni siquiera en el que siempre fue su mejor flanco, la reforma jurídica y la extensión de derechos de ciudadanía, Zapatero no es ya más que una grisácea sombra de lo que fue, como demuestran la pusilánime defensa de una pusilánime reforma de la ley del aborto, o un pálido laicismo que no alcanza para cortarle el grifo de dinero público a la camarilla episcopal y rescindir el degradante Concordato con la vaticana corte de los milagros. Desde marzo de 2008, la hipótesis del giro progresista ha ido haciéndose más y más improbable, y hoy no cabe sino considerarla definitivamente fuera de la agenda gubernamental.
Rodríguez Zapatero fue una excelente herramienta en la lucha local y global contra el epidemia neoconservadora cuando derrotó al PP en las urnas y nos sacó de la pesadilla del aznarismo, del genocidio de Iraq y de la mafia de las Azores. Entre 2004 y 2007, Zapatero tomó decisiones admirables que mejoraron significativamente este país en el fondo y en las formas, en materias clave como los derechos civiles, la política exterior, la memoria histórica, la reordenación territorial del Estado...
Por desgracia, la crisis económica, que Zapatero ha decidido afrontar enrocado en el centro-derecha del tablero, encadenado a los dogmas del neoliberalismo y sumiso a los dictados del gran dinero, ha dejado atrás aquellos tiempos de ponderado atrevimiento y razonables esperanzas. Grave y tristísimo retroceso, desde una inteligente y fructífera moderación hacia un árido moderantismo sin contraprestaciones, sin rastro de atrevimiento ni de esperanza, que inevitablemente rompe el pacto de confianza que amplios sectores de la izquierda política y social española sellaron hace cinco años con Zapatero y su proyecto de socialdemocracia renovada y reformadora. De un modo altamente simbólico, la represión policial del movimiento anti-Bolonia en 2009 parece cerrar el ciclo político que se abrió con la presencia de Zapatero en las marchas anti-LOU de 2001, después de quince años de completo divorcio entre el PSOE y la izquierda social.
Las consecuencias electorales de esta pérdida de confianza ya se han vislumbrado en las pasadas autonómicas gallegas, y probablemente reaparecerán como fuerte castigo en las elecciones europeas de junio. La previsible sangría de votos en el flanco izquierdo del electorado socialista -esa "izquierda volátil" que oscila según diferentes estimaciones entre 1 y 2 millones de votos, y cuyo respaldo ha sido decisivo en todas las victorias socialistas desde las municipales de 2003- podría arrastrar un inesperado viento favorable a las velas de aquellas otras fuerzas progresistas situadas a la izquierda del PSOE, como Izquierda Unida, Izquierda Anticapitalista, Los Verdes o el PCPE, que aún muy lastradas en su eficacia y sus expectativas por su endémica atomización, sus absurdas querellas intestinas y su escasa proyección social, mantienen al menos, en este panorama de desbocada crisis sistémica en la que, una vez más, todo lo sólido se desvanece en el aire, posiciones dignas de la confianza de las multitudes productivas, la ciudadanía progresista y la sociedad civil organizada.
Jónatham F. Moriche
Rebelión
http://jfmoriche.blogspot.com/
16.3.09
La mitad de los jovenes españoles no tiene contrato fijo

La mitad de los jóvenes españoles (el 50,8%) no tiene un contrato fijo, pero lo peor de todo es que la contratación eventual es mayor en el sector público que en el privado, según datos del Observatorio Joven de Empleo del Consejo de la Juventud de España (CJE).
El informe Condiciones de empleo y trabajo de los jóvenes en España, realizado con datos del tercer trimestre de 2008, pone de manifiesto que la precariedad laboral se ceba en el colectivo de 16 a 30 años, especialmente en la Administración, y en unas regiones más que en otras..
Según el informe, 11 comunidades autónomas superan la tasa media de temporalidad de los jóvenes españoles (50,8%) y tan sólo seis regiones están por debajo (Aragón, Asturias, Castilla-La Mancha, Cataluña, Madrid y Navarra).
Si se comparan los datos entre el sector público y el privado, se observa que la precariedad es mayor en la Administración y en el colectivo femenino.
En concreto, de cada cien contratos suscritos por jóvenes en la Administración, 68 eran temporales y 32 indefinidos, frente a los 51 temporales y los 49 fijos de la empresa.
El informe también destaca la discriminación de las mujeres en el sector público, donde la tasa de temporalidad de las jóvenes llega al 71,7% frente al 53,5% de los varones.
El paro, el mayor problema:
Según el informe, el paro sigue siendo el problema más grave de los jóvenes, con una tasa media (del 18,7%) siete puntos superior a la de los mayores de 30 años.
El paro juvenil supera el 10% en todas las comunidades autónomas, aunque por encima de la media nacional (11,3%) se encuentran Andalucía (26,1%), Baleares (19,2%), Canarias (24%), la Comunidad Valenciana (19,7%), Extremadura (20,1%), Murcia (23,8%), Ceuta y Melilla (ambas con el 31%).
5.3.09
EL PARO SUBE EN BAENA EL 20% EN UN MES

Se acabó la aceituna, bueno casi, que todavía unos pocos siguen en el tajo, y se han confirmado las peores previsiones para Baena. De enero a febrero el paro ha aumentado un 20%, pero el incremento anual es de 46,5 %. Los demandantes de empleo suben un 35%.
Estos datos, más que preocupantes son un escándalo, ya que el paro no ha tocado fondo. Además La Federación de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados (Ferine) denunció este martes que el Gobierno excluye de las estadísticas del paro a quienes no han podido renovar su permiso de trabajo en España, "miles y miles" de extranjeros que han perdido su empleo por la crisis antes de haber cotizado lo suficiente para cobrar el subsidio, y que ahora han quedado "indocumentados". Por tanto podemos hablar de unas cifras, sin duda maquilladas.
Es preciso poner en marcha medidas efectivas para luchar contra el desempleo y para afrontar los graves problemas de este sistema económico en crisis.
Izquierda unida sabe que es necesario asumir la necesidad de desarrollar un nuevo modelo productivo de desarrollo económico, buscando soluciones que propicien un desarrollo estable y sostenible, con medidas que fomenten las actividades productivas, la creación de una banca pública, el apoyo a las PYMES, la inversión en sanidad, educación y servicios sociales, una reforma fiscal en la que paguen los que más tienen y la mejora de los salarios y prestaciones sociales.
Los Demandantes no ocupados comprenden los colectivos de personas que constan como parados registrados, los trabajadores eventuales agrarios subsidiados (TEAS), los estudiantes, los demandantes que han rechazado acciones de inserción laboral, los demandantes de empleo coyuntural (menos de tres meses) y los demandantes de empleo de jornada reducida (inferior a 20 horas).4.2.09
DATOS DEL DESEMPLEO EN BAENA. ENERO DE 2009.

Estos son los datos de desempleo en enero que proporciona el Servicio Andaluz de Empleo:

Los Demandantes no ocupados comprenden los colectivos de personas que constan como parados registrados, los trabajadores eventuales agrarios subsidiados (TEAS), los estudiantes, los demandantes que han rechazado acciones de inserción laboral, los demandantes de empleo coyuntural (menos de tres meses) y los demandantes de empleo de jornada reducida (inferior a 20 horas).

Los Demandantes no ocupados comprenden los colectivos de personas que constan como parados registrados, los trabajadores eventuales agrarios subsidiados (TEAS), los estudiantes, los demandantes que han rechazado acciones de inserción laboral, los demandantes de empleo coyuntural (menos de tres meses) y los demandantes de empleo de jornada reducida (inferior a 20 horas).

