
El Área de Juventud de Izquierda Unida lamenta profundamente la pérdida de un hombre irrepetible: Marcelino Camacho
Los y las jóvenes que integramos esta fuerza política lloramos la pérdida de uno de los referentes más importantes en la lucha del movimiento obrero. Durante la guerra, el exilio, la dictadura y la democracia, Marcelino, luchó siempre por los derechos de los trabajadores y las trabajadoras, sufriendo por ello, en numerosas ocasiones, la detención y la cárcel. Fue el primer secretario general de CCOO, tanto en clandestinidad como en democracia, tras ser elegido en el I Congreso de 1978. Su compromiso e ideología le llevaron a ingresar en el Partido Comunista de España y, posteriormente, en 1985 fue uno de los fundadores de nuestro movimiento político y social, Izquierda Unida.
Para muchos de nosotros representa el paradigma de compromiso y coherencia, honestidad y trabajo, militancia y lucha. Como militante y como representante sindical y político, personificaba nuestro ideal de trabajador al servicio de los intereses de clase.
En el transcurso de estos tristes e inciertos días en que temíamos la llegada de esta noticia, un compañero nos contó una anécdota que ejemplifica mejor que muchas palabras la humanidad de este hombre irrepetible: durante una charla en un local de IU en Madrid, se le acercó un joven a Marcelino que, tímidamente, le pidió un autógrafo, a lo que Marcelino le contestó que sólo lo haría si este le firmaba otro. El chaval perplejo le preguntó que por qué la iba a querer él; a lo que Marcelino contestó que quería su autógrafo porque si él, que era viejo había hecho tantas cosas, él que ya las conocía y que era tan joven, podría hacer muchas más y para cuando eso fuera una realidad, él quería poder guardar ese recuerdo.
Los y las jóvenes que integramos Izquierda Unida queremos manifestar nuestro pésame y nuestra tristeza al irse nuestro admirado y querido compañero Marcelino y seguiremos trabajando y luchando incansablemente para, algún día, poder hacernos merecedores de esa confianza y esperanza que depositó en nosotros tantas veces.
Hasta siempre, compañero del alma, compañero.
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