
Concha Caballero nos envía este artículo.
Está publicado en su blog "IDEAS" http://ideasconchacaballero.blogspot.com/2009/07/violacion.html y en El Correo de Andalucía http://www.elcorreodeandalucia.es/noticia.asp?idnoticia=4424170097099092092098424170
En Baena, mi pueblo, han violado a una niña de 13 años en la Piscina Municipal. Ha sido una violación colectiva en la que han participado seis muchachos –cinco de ellos menores de edad.
Esta semana una adolescente me puso el video de una canción titulada “las tías son unas guarras y los tíos unos cerdos” para preguntarme qué me parecía y que, al parecer, es más que conocida en el mundo juvenil. El meollo de la canción es que las adolescentes se visten de forma provocativa, se abren de piernas con facilidad y, por tanto, son “follables” y, si no lo son, pertenecen al grupo todavía más desdeñable de las “calientabraguetas” y, por tanto, también “follables” por la hipocresía de su comportamiento. La canción me produjo escalofríos. Los productores de este terrorífico grupo habían intentado vacunarse contra cualquier acusación de machismo con una segunda parte destinada demostrar "lo cerdos que son los tíos”, pero lo sustancial del mensaje quedaba encerrado en el enunciado primero que es casi una apología de la violación. En ningún caso la “crítica” que este grupo hace contra el género masculino pone en cuestión su libre sexualidad ni sus decisiones, pero sí la de las niñas. Vienen a a decir que las adolescentes de hoy se maquillan, se visten provocativamente, cuelgan fotos en tuenti con posturas sugerentes, y por eso son “guarras” que no merecen el menor respeto.
Es el neo-machismo disfrazado ahora de transgresión contra los límites del pensamiento correcto. Si lo “correcto” es el pensamiento igualitario, la capacidad de la mujer de decidir libremente sobre su cuerpo, se convierte en una transgresión el insulto, la provocación aunque no haga más que reproducir las ideologías más arcaicas de dominación de las mujeres y de falta de respeto a la capacidad de las mujeres para decidir cuando o no mantienen relaciones sexuales.
Eso ha pasado en Baena, donde toda la frustración y la cobardía de seis machos adolescentes se ha cebado en una niña de trece años que quería ser libre y decidir por sí misma. En el comportamiento de estos seis adolescentes había un razonamiento ancestral de dominación de la mujer y de negación de sus derechos. Si ella había accedido a tener en algún momento relaciones con alguno de ellos, si había atravesado la frontera de mujer no sexual, pasaba a convertirse en un bien comunal, del que todos los machos podían gozar.
La noticia nos causa un horror profundo, una sensación de desamparo infinito. La violación de la niña de Baena viene a despertarnos bruscamente del sueño de igualdad que creíamos haber construido para las futuras generaciones. No logro sacudirme la sensación de que no hemos preparado a nuestras adolescentes para los tiempos contradictorios que les han tocado vivir. Las hemos preparado para la igualdad y van a enfrentarse a la barbarie: ¿cómo decirles que sus amigos pueden golpearlas, humillarlas, violarlas, solo por hacer uso de su libertad? ¿Cómo prevenirlas de que tras la sonrisa de los amigos, incluso tras el amor más encendido, puede surgir la chispa de la violencia y la dominación?
Sé la valentía que esta chica de Baena y su familia han debido reunir para denunciar los hechos, para afrontar ese calvario de noticias, murmuraciones y maledicencias que se desatarán. Si para algo sirve, sepan que tienen una ola de solidaridad, de comprensión y de tristeza compartida por la salvaje acometida de los tiempos antiguos en ese tiempo nuevo que les habíamos prometido a las mujeres.
Absolutamente vergonzoso y escalofriante. En verdad pensaba que, sin estar ni muchísimo menos todo hecho en materia de igualdad, la educación que nos esforzamos en dar a nuestros chicos y chicas hacían imposible episodios como éste. Qué pena y qué indignación... Un abrazo muy fuerte para la niña y su familia.
ResponderEliminarCuando pasan estas cosas todos nos rasgamos las vestiduras: que si hay que endurecer la ley del menor (no me imagino a mis hijos teniendo una responsanilidad penal con 8 años, como algunas mentes "lucidas" van pidiendo), que si hay que ser duro con las penas a aplicar y otra serie de comentarios que nacen de nuestras entrañas, del centro de nuestra propia repulsa e indignación, pero no de una reflexión más o menos crítica de la sociedad que estamos construyendo entre todos.
ResponderEliminarY la realidad es que estamos fomentando una sociedad en la que la ética, los valores morales, no tienen demasiado lugar. Ni las familias, ni los políticos al mando de sus instituciones preocupados, por lo general, en perpetuarse ellos mismos y no en servir al ciudadano, ni la escuela a la que solemos recurrir para liberarnos de las responsabilidades que no somos capaces de asumir, ni la iglesia que fomenta una religiosidad hueca y alejada de la realidad, nos ayudan (a todos) a tener criterio, autonomía del pensamiento, una escala de valores en la que el otro cuenta y cuyas decisiones son respetables, en definitiva la consciencia de los derechos nuestros y del otro, de unas reglas de juego basadas en el respeto y no en la imposición... y luego este profundo e insano machismo que nos envuelve, que ya sabemos que no es lo mismo un zorro, que una zorra, un fresco, que una fresca ni como dices Concha, un guarro que una guarra.
En primer lugar, mi máximo respeto y solidaridad hacia la niña y su familia, para que este mal trago se les pase cuanto antes.
ResponderEliminarY unas reflexiones, apoyándome, no en una canción como hace Concha, y las canciones también reflejan esta sociedad, sino en la responsabilidad que tenemos todos, también nuestros gobernantes y educadores, pues las cosas no ocurren por azar o destino:
1º. Este año, para reducir presupuesto, se retira la seguridad de la piscina, cuando la seguridad debiera retirarse por innecesaria, pero no regirse por el presupuesto municipal, y visto lo sucedido, parece que aún este año era necesaria esa seguridad. Todos los años hay quejas por la invasión de personas en teoría sin recursos y que entran gratis invitadas por el ayuntamiento, y es que por conseguir algunos votos, no se puede ofrecer de todo sin nada a cambio, como pueda ser unas buenas calificaciones en el curso escolar o la realización de algún taller que inculque un mínimo de valores para el comportamiento en la piscina y en la sociedad en general.
2. Los pequeños delincuentes (lo de pequeños es por la edad) aún ahora, no son conscientes de la gravedad de sus hechos, y entiendo que falla nuestro sistema educativo, además de las propias competencias educativas que puedan tener sus familias, en las que no entro. Lo lógico es pensar que cuando una persona comete un delito, al margen de los múltiples factores que pueden incidir en ese comportamiento, los delincuentes son consciente de lo que hacen y sus repercusiones. Sin embargo, aquí parece que no sucede así, y a lo que plantea Concha Caballero añado con negrita que a la sociedad en general le queda mucho camino para que esto no ocurra, empezando por el sistema educativo, donde los profesores se han convertido en instructores, que no educan y se limitan a dar su materia y punto, por lo que nos queda la asignatura de Educación para la ciudadanía (que algunos de estos jóvenes aún no han llegado a ese curso), Ética que brilla por su ausencia y de la clase de religión mejor no hablar, pues solo está para cuatro tonterías a la que la Iglesia entiende como prioritarias. Espero que haya una reunión del Consejo Escolar Municipal para preguntarse por qué estos niños después de haber hecho esta barbarie, entienden ‘que no es para tanto’.
Pepe, yo creo que culpar al sistema educativo, y concretamente al profesorado de la falta de una escala de valores que haga discernir a unos niños/jovenes donde están los límites de lo permitido y su espacio de interacción social, al de no educar, sino de instruir exclusivamente, es, cuanto menos, simplificar las cosas, y bajo mi punto de vista una manera de quitarse "el muerto de encima". Me consta que hay grandes profesionales en este ámbito, que no sólo están comprometidos con su trabajo sino que lo hacen a pesar de un sistema que no se lo pone nada fácil. No es óbice para que muchos también dejen de desear, pero esto es igual en todos los ámbitos en los que nos desenvolvamos. No se puede esperar que la escuela sea la piedra filosofal que solucione todos los problemas sociales y más aún personalizando esto en los profesionales que en ella trabajan. Quizá el análisis haya que hacerlo desde una perspectiva más amplia, la escuela está funcionando en precario (recursos personales, materiales, formación, etc.) y muchas veces se llevan a cabo los proyectos gracias al voluntarismo del personal, aunque esto no se perciba desde de fuera.
ResponderEliminarMás inversión en educación, en cultura, en servicios sociales de calidad, en cobertura contra la miseria ... Deberíamos tener una auténtica voluntad de revertir las situaciones de marginalidad, que aunque es difícil es posible pero... poco rentable.
No podemos cerrar los ojos ante nuestros guetos particulares y que nos sirvan de excusa para no cambiar nosotros mismos. Y por supuesto no justifico ningún tipo de conducta que violente el espacio de los demás en ningún caso.
En cuanto a lo primero que dices, sobre el tema de seguridad en la piscina está claro. El Ayuntamiento debería de saber dónde se puede economizar y dónde no. Por desgracia están claras sus prioridades y en este caso no sabremos si de haber obrado de otra forma se podrían haber evitados estas lamentables consecuencias. Y es que este equipo de gobierno del PSOE está "desnortado" confundiendo, sin ninguna duda, los intereses generales que son incuestionables (para eso estamos), con los particulares. Y a sí nos va...
Que no se entienda que se culpe al sistema educativo y mucho menos que se justifique ciertos comportamientos, solo quería incidir en un tema que me preocupa: y es que la familia no educa y delega en el sistema educativo y el sistema educativo tiene sus carencias y tampoco puede educar y no hablemos de los medios de comunicación... Pero aún con todo esto, no se justifica estos comportamientos. Mi intervención era en el sentido que hablar sobre el hecho en sí, condenandolo esta bien, pero entendía que no aportaba nada nuevo, por ser obvio, y sin embargo, me llamaba mucho la atención que estos chavales no tuvieran conciencia de lo que habían hecho, y entiendo que habrá que preguntarse por qué.
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