
Querida Rosa:
Muchas veces los ciudadanos de a pie no entendemos a los políticos. Tampoco los políticos de pueblo, como yo. A veces esto ocurre porque no sabemos analizar el contexto de determinadas decisiones que tomáis los políticos profesionales. Muchas veces por ello, no somos justos y es posible que nos equivoquemos en nuestras valoraciones.
Otras, como creo que es el caso, no os entendemos y tampoco queremos hacerlo, porque no podemos tolerar la falta de compromiso y de lealtad, la débil defensa de un espacio común, el de os da la ciudadanía con su voto. Ese espacio que algunos os empecinais en adueñaros como si de una propiedad privada se tratara. Ese espacio público y prestado que cada vez está más machacado por esta idea tan de reyezuelo de Taifa que intentáis promocionar cada vez más los que sólo sabéis vivir de la política: me votas, el espacio es mío. ¡Qué gran engaño!
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Rosa, no has sido justa, honesta ni coherente. En primer lugar con los cordobeses que te han apoyado en base a unas propuestas que eran las de IU, no las de Rosa (aunque tú las vendieras), esos ciudadanos que te han dado el espacio que ocupa... bas.
Tampoco has sido honesta con los militantes de a pie, tus compañeros en teoría, y que asistimos perplejos a tu espectáculo mediático frente al costoso trabajo cotidiano en defensa de una política real de izquierdas. Un trabajo y un tesón en reconstruir un proyecto común a pesar de las zancadillas de los dos grandes y de nuestras dificultades intrínsecas y que, sin duda, se ve perjudicado por decisiones como esta. La verdad es que hemos quedado como el cagancho. A tí, al parecer, te da igual. Hace tiempo que descreíste de muchas cosas y tus intereses son sólo tuyos. Y como no hay nada gratis imagino que el plus de tu cargo es la "oportunidad" de tu decisión.
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¿Qué sentido tiene que hayas aceptado asumir hace cuatro días, como quien dice, un cargo de relevancia en la Comisión Ejecutiva Federal de IU? Si no estabas por la labor, no aceptes el compromiso. Has estafado a todos: a los que te querían y a los que te malquerían. Mientras muchas personas de distintas sensibilidades de izquierda intentamos encontrar la manera de gestionar de forma positiva nuestra diversidad, tu asumes algo que das por muerto, en lo que no crees y por lo que no vas a luchar. No es justo. No es coherente. No es honesto. No sé si haces como el perro del hortelano o simplemente te has descartado de esa baza cuando te ha entrado el as de pinte. Lo que sí que sé es que ningún interés común te ha movido a hacer lo que has hecho.
Rosa, claro que eres libre de decidir lo que quieras. Pero tienes un compromiso. Tendrías que sopesar en qué momento tomar las decisiones, cómo hacerlo y especialmente con qué objetivo. Y es que Rosa, al igual que muchos de los nuevos compañeros de camino que has elegido, has perdido tu objetivo. El que te salvaguardaba de las tempestades y adversidades, de las inevitables incomprensiones y de las hieles de dentro y fuera. El que te daba fortaleza aún en tu soledad: el interés común. Has quedado desnortada, como una brújula sin magnetismo, inválida, como carta marcada. Has antepuesto tus intereses particulares a los generales. Se acabó Rosa. Ya eres una más de este triste espectáculo del poder. Ya no puedes ser diferente ni hacer soñar a tus vecinos con que otra forma de hacer política es posible.
Espero, como dice Cayo, que los miles de claveles rojos que quedamos, curarán la herida de las espinas de esta rosa egoista. ¡Que te vaya bonito!
Valle Meneses
gracias Valle...porque habiendo gente como tú en IU, seguimos creyendo los demás que un mundo "por la izquierda" es posible
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